Frases célebres de Leonardo Da Vinci

05/03/2018

A veces presiento que mi alma está en sombras, entonces me inclino, te beso, y hay luz.

Apenas nace la virtud, cuando ya genera contra sí la envidia, pues antes verás un cuerpo sin sombra que la virtud sin la envidia.
Aquel que más posee, más miedo tiene de perderlo.
Así como el hierro se oxida por falta de uso, también la inactividad destruye el intelecto.
Así como una jornada bien empleada produce un dulce sueño, así una vida bien usada causa una dulce muerte.
Así, el estudio sin voluntad malogra la memoria, que no retiene entonces nada de lo que toma.
Cada instrumento (o medio) debe adaptarse a la experiencia.
Comer con desgana convierte el alimento en repulsivo manjar.
Como el hierro, por falta de ejercicio, se cubre de herrumbre, y el agua se corrompe o se hiela por la misma causa, así el ingenio, sin ejercicio, se deteriora.
Cosa bella mortal pasa y no dura.
Toda acción natural está realizada por la naturaleza misma del modo y en el tiempo más breve posible. Ninguna acción natural puede abreviarse, pues la naturaleza la genera del modo más breve posible.
Toda cosa desea naturalmente mantenerse en su ser
Todo conocimiento comienza por los sentimientos.-
Todo lo que hay de bello en el hombre pasa y no dura.
Todo nuestro conocimiento nos viene de las sensaciones.
Todos los elementos, cuando están fuera de su sitio natural, desean volver a él, principalmente el fuego, el agua y la tierra.
Un vaso de arcilla cruda, si se rompe puede repararse, pero no el de arcilla cocida.
Una ciencia es tanto más útil cuanto más universalmente pueden comprenderse sus producciones, y, al contrario, lo serán menos en la medida en que éstas sean menos comunicables.
Verdaderamente, el hombre es el rey de los animales, pues su brutalidad supera a la de éstos.
Y si quieres saber lo que a uno deleita, sin necesidad de que te lo diga, háblale de diversos asuntos, y cuando lo observes escuchando atento, sin bostezos ni fruncimiento de cejas, ni otros signos semejantes, puedes estar seguro de que la cosa de que hablas es la que le deleita.
¡oh, miseria humana, a cuántas cosas te sometes por el dinero!.
¡Pobre discípulo el que no deja atrás a su maestro!
¿No ves tú que el tesoro no honra a su acumulador, después de su vida, como hace la ciencia, que atestigua y proclama a su creador, porque es hija de quien la genera y no hijastra como la pecunia?.
¿no ves tú que, entre las humanas bellezas, un bellísimo rostro detiene a los transeúntes mejor que las riquezas que lo encuadran?.
Los que se enamoran de la práctica sin la teoría son como los pilotos sin timón ni brújula, que nunca podrán saber a dónde van.
Realmente el hombre es el rey de las bestias, porque su brutalidad excede la de ellas. Vivimos de la muerte de otros, somos como cementerios andantes. Llegará el momento en que el hombre verá el asesinato de los animales como ahora ve el asesinato de los hombres.
Desde una edad temprana he rechazado el uso de la carne y llegará el día en que hombres como yo, verán el asesinato de animales como ven el asesinato de personas.
Debes reprender en secreto a tu amigo y alabarlo en público.
Cuando la fortuna viene, tómala a mansalva y por delante, pues por detrás es calva.
Donde entra la ventura, la envidia le pone asedio y la combate. Cuándo nos abandona, nos deja el dolor y el arrepentimiento.
Donde hay más sensibilidad, allí es más fuerte el martirio.
Donde hay vida hay calor, donde hay calor vital hay movimiento de humores.
El agua es el vehículo de la naturaleza.
El agua que tocas en la superficie de un río, es la última de la que pasó y la primera de la que viene: así el instante presente.
El buen juicio nace de la buena inteligencia y la buena inteligencia deriva de la razón, sacada de las buenas reglas, y las buenas reglas son hijas de la buena experiencia: madre común de todas las ciencias y las artes.
El hombre es víctima de una soberana demencia que le hace sufrir siempre, con la esperanza de no sufrir más. Y así la vida se escapa, sin gozar de lo ya adquirido
El hombre posee gran razonamiento, pero en su mayor parte vano y falso, los animales lo tienen menor, pero útil y verídico, y más vale una pequeña certeza que un gran engaño.
El mal que no me perjudica es como el bien que no me aprovecha.
El ojo recibe de la belleza pintada el mismo placer que de la belleza real.
El que no valora la vida no se la merece.
El que pretende enriquecerse en un día, se verá apremiado durante un año.
El que se enamora de la práctica sin ciencia, es como el marino que sube al navío sin timón ni brújula, sin saber con certeza hacia dónde va.
El renombre del rico termina con su vida, se recuerda el tesoro, pero no al atesorador. Muy otra es la gloria de la virtud de los mortales que la de sus tesoros.
Es imposible amar algo ni odiar algo, sin empezar por conocerlo.
He aquí una cosa que cuanto más se necesita menos se estima: el consejo.
He aquí una cosa que rechazamos cuanto más la necesitamos: el consejo. De mala gana lo escucha quien más lo necesitaría, a saber: el ignorante.
He ofendido a Dios y a la humanidad porque mi trabajo no tuvo la calidad que debía haber tenido.
Huye de los preceptos de los especuladores cuyas razones no están confirmadas por la experiencia.
La adquisición de cualquier conocimiento es siempre útil al intelecto, que sabrá descartar lo malo y conservar lo bueno.
La amenaza es el arma del amenazado.
La belleza perece en la vida, pero es inmortal en el arte.
La ciencia instrumental o de las máquinas, es nobilísima, y útil más que todas las otras, por su mediación todos los cuerpos animados, capaces de movimiento, realizan sus operaciones. Esos movimientos nacen del centro de gravedad colocado entre pesos desiguales, y estos cuerpos poseen pobreza o riqueza de músculos y palancas y contrapalancas.
La ciencia más útil es aquella cuyo fruto es el más comunicable.
La desigualdad es el origen de todos los movimientos locales.
La hiedra tiene larga vida.
La justicia requiere poder, inteligencia y voluntad, y se asemeja al águila.
La mecánica es el paraíso de las ciencias matemáticas, porque con ella se alcanza el fruto matemático.
La naturaleza benigna provee de manera que en cualquier parte halles algo que aprender.
La necesidad es maestra y tutora de la naturaleza. Es su tema y la fuente de sus invenciones, su freno y su regla perpetua.
La pintura es poesía muda, la poesía pintura ciega.
La pintura es una poesía muda y la poesía una pintura ciega, y una y otra van imitando la naturaleza en cuanto les sea posible.
La pintura es una poesía que se ve sin oírla, y la poesía es una pintura que se oye y no se ve, son, pues, estas dos poesías o, si lo prefieres, dos pinturas, que utilizan dos sentidos diferentes para llegar a nuestra inteligencia. Porque si una y otra son pintura, pasarán al común sentido a través del sentido más noble que es el ojo, y si una y otra son poesía, habrán de pasar por el sentido menos noble, es decir, el oído.
La práctica debe siempre ser edificada sobre la buena teoría.
La proporción entre la obra humana y la naturaleza es la misma que media entre el hombre y dios.
La sabiduría es hija de la experiencia
La sabiduría es hija de la experiencia.
La verdad es de tal excelencia que, cuando elogia pequeñas cosas, las ennoblece.
La vida ocupada resulta larga
Las amenazas sólo son armas para el amenazado.
Las espadas y lanzas por sí mismas son inofensivas, el que por sí mismo es apacible y sin maldad alguna, se volverá feroz y terrible a causa de las malas compañías.
Las palabras que no satisfagan al oyente, le causan fastidio y disgusto, ello se manifiesta generalmente por copiosos bostezos. Cuando hables, pues, a hombres cuya benevolencia quieres captarte, si observas en ella tales muestras de aburrimiento, abrevia tu discurso o cambia de terna, si no lo haces, recogerás en vez de la benevolencia que deseas, odio y enemistad.
Llegará un día en que los hombres como yo, verán el asesinato de un animal como ahora ven el de un hombre.
Los ambiciosos que no se contentan con el beneficio de la vida y la belleza del mundo, tienen por castigo el no comprender la vida y el quedar insensibles a la utilidad y belleza del universo.
Los hombres correrán tras la cosa que más temen, es decir, que serán miserables por temor a la miseria.
Mal haces si alabas, y peor si reprendes una cosa que no entiendes bien.
Mediocre alumno el que no sobrepasa a su maestro.
Mientras pensaba que estaba aprendiendo a vivir, he aprendido cómo morir.
Muchas personas, después de haber encontrado el bien, buscan todavía, y encuentran el mal.
Nada nos engaña tanto como nuestro propio juicio.
Ninguna certeza existe allí donde no puede aplicarse alguna de las ciencias matemáticas o de las que están unidas con ellas.
No debemos desear lo imposible.
No hay cosa que nos engañe más que nuestro juicio.
No reneguemos del pasado.
No se puede poseer mayor gobierno, ni menor, que el de uno mismo.
No siempre es bueno lo que es bello. . . Ejemplo de este error dan los que hablan con elegancia, pero sin doctrina.
Nuestras mayores tonterías pueden ser muy sabias.
Pero vanas y llenas de errores me parecen aquellas ciencias que no nacen de la experiencia, madre de toda certidumbre, ni terminan en una noción experimental, es decir, tales que, ni su origen ni su medio, ni su fin pasan por ninguno de los cinco sentidos.
Pide consejo al que sabe corregirse a sí mismo.
Pobre del estudiante que no aventaje a su maestro.
Puedes censurar a un amigo en confianza, pero debes alabarlo delante de los demás.
Quien condena la pintura, condena la naturaleza, puesto que las obras del pintor representan las obras de la naturaleza. El que así blasfema carece, pues, de sentimiento.
Quien de verdad sabe de qué habla, no encuentra razones para levantar la voz.
Quien no aprecia los placeres de la vida no los merece.
Quien no castiga el mal, ordena que se haga.
Quien no estima la vida no la merece.
Quien piensa poco, se equivoca mucho.
Quien poco piensa, mucho yerra.
Reprende al amigo en secreto y alábalo en público.
Se expone a daños quien se gobierna por el consejo de los jóvenes.
Seguramente, el hombre es el rey de los animales, pues su brutalidad supera a la de éstos.
Si Dios existe, le voy a pedir cuentas de lo absurdo de la vida, del dolor, de la muerte, de haber dado a unos la razón y a otros la estupidez... y de tantas otras cosas.
Si encontráis a un hombre virtuoso y bueno, no lo apartéis de vosotros, honradlo para que no tenga que huir de vosotros y refugiarse en desiertos o cavernas u otros lugares solitarios, lejos de vuestras insidias, miradlos como a dioses terrestres, merecedores de estatuas y simulacros.
Si es posible, se debe hacer reír hasta a los muertos.
Si estás solo, serás todo tuyo, y si estás acompañado por una sola persona, serás medio tuyo.
Si la naturaleza hubiera fijado una sola regla para la calidad de los miembros, las fisonomías de todos los hombres serían semejantes, y no sería posible distinguirlas unas de otras, pero ella ha variado de tal modo las cinco partes del rostro que, aunque haya establecido una regla general para la proporción, no ha seguido ninguna para la calidad, de manera que es fácil reconocer cada semblante.
Si queréis saber cómo habita el alma en el cuerpo, os bastará observar cómo usa el cuerpo de su cotidiana habitación: si ésta es desordenada y confusa, desordenado y confuso será el cuerpo poseído por el alma.
Si una persona es perseverante, aunque sea dura de entendimiento, se hará inteligente, y aunque sea débil se transformará en fuerte.
Son vanas y están plagadas de errores las ciencias que no han nacido del experimento, madre de toda certidumbre.
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