Frases célebres de Johann Wolfgang Goethe

05/03/2018

Es muy común recordar que alguien nos debe agradecimiento, pero es más común no pensar en quienes le debemos nuestra propia gratitud

A veces nuestro destino semeja un árbol frutal en invierno. ¿Quién pensaría que esas ramas reverdecerán y florecerán? Mas esperamos que así sea, y sabemos que así será.
Actuar es fácil, pensar es difícil, actuar según se piensa es aún más difícil.
Asombro: lo más elevado a que puede llegar el hombre.
Ciertos libros parecen haber sido escritos no para aprender de ellos sino para que se reconozca lo que sabía su autor.
Con el conocimiento se acrecientan las dudas.
Contra la estupidez, hasta los dioses luchan en vano.
Cuando el hombre no se encuentra a sí mismo, no encuentra nada.
Cuando he estado trabajando todo el día, un buen atardecer me sale al encuentro.
Cuando más desquiciada está la vida de la mente, más abandonada a sí misma queda la máquina de la materia.
El amor y el deseo son las alas del espíritu de las grandes hazañas.
El comportamiento es un espejo en el que cada uno muestra su imagen.
El espíritu humano avanza de continuo, pero siempre en espiral.
El hombre feliz es aquel que siendo rey o campesino, encuentra paz en su hogar.
El hombre más feliz del mundo es aquel que sepa reconocer los méritos de los demás y pueda alegrarse del bien ajeno como si fuera propio.
El hombre se cree siempre ser más de lo que es, y se estima menos de lo que vale.
El hombre sordo a la voz de la poesía es un bárbaro.
El mal está sólo en tu mente y no en lo externo. La mente pura siempre ve solamente lo bueno en cada cosa, pero la mala se encarga de inventar el mal.
El niño es realista, el muchacho, idealista, el hombre, escéptico, y el viejo, místico.
El que quiera tener razón y habla solo, de seguro logrará su objetivo.
La multitud no envejece ni adquiere sabiduría: siempre permanece en la infancia.
La ventaja se la lleva aquel que aprovecha el momento oportuno.
Las grandes pasiones son enfermedades incurables. Lo que podría curarlas las haría verdaderamente peligrosas.
Las palabras de aliento después de la censura son como el sol tras el aguacero.
Lo peor que puede pasarle aun hombre es llegar a pensar mal de sí mismo.
Lo que habéis heredado de vuestros padres, volvedlo a ganar a pulso o no será vuestro.
Lo que no comprendemos no lo poseemos.
Los pecados escriben la historia, el bien es silencioso.
Los perezosos siempre hablan de lo que piensan hacer, de lo que harán, los que de veras hacen algo no tienen tiempo de hablar ni de lo que hacen.
Muchos hombres no se equivocan jamás porque no se proponen nada razonable.
Nadie es más esclavo que el que se tiene por libre sin serlo.
Nadie sabe lo que hace mientras actúa correctamente, pero de lo que está mal uno siempre es consciente.
No basta saber, se debe también aplicar. No es suficiente querer, se debe también hacer.
No preguntemos si estamos plenamente de acuerdo, sino tan sólo si marchamos por el mismo camino.
Nunca se desprende uno de lo que le pertenece, aunque lo tire o lo regale.
Para conocer a la gente hay que ir a su casa.
Pensamientos de agradecimiento
Pensar es más interesante que saber, pero menos interesante que mirar.
Podrían engendrarse hijos educados si lo estuvieran los padres.
Se dice que las mujeres son vanidosas por naturaleza, es cierto, pero les queda bien y por eso mismo nos agradan más.
Todas las épocas decadentes son subjetivas y por contra todas las épocas de progreso son objetivas.
Todo comienzo tiene su encanto.
Todo se soporta en la vida, con excepción de muchos días de continua felicidad.
Un hombre de noble corazón irá muy lejos, guiado por la palabra gentil de una mujer.
Un loco enamorado sería capaz de hacer fuegos artificiales con el sol, la luna y las estrellas, para recuperar a su amada.
Una vida inútil equivale a una muerte prematura.
Una vida ociosa es una muerte anticipada.
Uno tiene que ser algo para poder hacer algo.
¡Como te pareces al agua, alma del hombre! ¡Como te pareces al viento, destino del hombre!
¿Cuál es el mejor gobierno? El que nos enseña a gobernarnos a nosotros mismos.
¿Quién osó luchar con los dioses, y quién con el Único? Es hermoso ser un discípulo de Homero, aunque sea el último.
Si nos encontramos a alguien que nos debe agradecimiento, enseguida lo recordarnos. ¡Cuántas veces nos encontramos con alguien al que debemos agradecimiento y no pensamos en ello.
La originalidad no consiste en decir cosas nuevas, sino en decirlas como si nunca hubiesen sido dichas por otro.
La fidelidad es el esfuerzo de un alma noble para igualarse a otra más grande que ella.
Sin prisa, pero sin descanso.
Dinero perdido, pérdida ligera, honor perdido, pérdida considerable, coraje perdido, pérdida irreparable.
Si yo pudiera enumerar cuánto debo a mis grandes antecesores y contemporáneos, no me quedaría mucho en propiedad.
Quien soporta mis defectos es mi amo, aunque sea mi criado.
Un gran sacrificio resulta fácil, los que resultan difíciles son los continuos pequeños sacrificios.
Feliz el que reconoce a tiempo que sus deseos no van de acuerdo con sus facultades.
Cuando el corazón es bueno, todo puede corregirse.
El que con perspicacia reconoce la limitación de sus facultades, está muy cerca de llegar a la perfección.
Sólo teme al hombre quien no lo conoce, y quien lo rehuye, pronto lo ignora.
Las fatigas de la vida nos enseñan únicamente a apreciar los bienes de la vida.
Alegría y amor son las alas para las grandes promesas.
Un talento se forma en la calma, un carácter, en el torrente del mundo.
Los hombres ricos en lágrimas son buenos. Apartaos de todo aquel que tenga seco el corazón y secos los ojos.
Lo peor que puede ocurrirle al hombre es llegar a pensar mal de sí mismo.
El cobarde sólo amenaza cuando está a salvo.
¿Quién es un hombre inútil? El que no sabe mandar ni obedecer.
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