Frases célebres de Henry Frédéric Amiel

05/03/2018

Antes de dar un consejo es preciso procurar que se lo acepte, o, más bien, que se lo desee.

Cualquier paisaje es un estado del espíritu.
Cuando mi amigo está infeliz, voy a su encuentro, cuando está feliz , espero que me encuentre.
Dime lo que crees ser y te diré lo que no eres.
El amor es el olvido del yo.
El deber es la necesidad voluntaria, la carta de nobleza del hombre.
El destino tiene dos maneras de herirnos: negándose a nuestros deseos y cumpliéndolos.
El hombre se eleva por la inteligencia, pero no es hombre más que por el corazón.
El ideal es la anticipación del orden por el espíritu.
El liberalismo se alimenta de abstracciones, puesto que cree posible la libertad sin individuos libres.
El que desprecia demasiado, se hace digno de su propio desprecio.
El tiempo no es sino el espacio entre nuestros recuerdos.
Hacer con soltura lo que es difícil a los demás, he ahí la señal del talento, hacer lo que es imposible al talento, he ahí el signo del genio.
Hay una moral femenina y una moral masculina como capítulos preparatorios de una moral humana.
La bondad es el principio del tacto, y el respeto por los otros es la primera condición para saber vivir.
La crítica convertida en sistema es la negación del conocimiento y de la verdadera estimación de las cosas.
La destreza ayuda en todo, pero no basta para nada.
La divagación es el domingo del pensamiento.
La duda en el amor acaba por hacer dudar de todo.
La inconstancia lo hecha todo a perder, ella no deja que ninguna semilla germine.
La inteligencia es útil para todo, suficiente para nada.
La poesía siempre es lo lejano.
La verdadera humildad consiste en estar satisfecho.
La vida es un aprendizaje de renunciamiento progresivo, de continua limitación de nuestras pretensiones, de nuestras esperanzas, de nuestra fuerza, de nuestra libertad.
La vida no es más que un tejido de hábitos.
Lo inacabado no es nada.
Mil cosas avanzan. Novecientas noventa y nueve retroceden. Esto es el progreso.
Mira dos veces para ver lo exacto, mira una sola vez para ver lo hermoso.
Mira dos veces para ver lo justo. No mires más que una vez para ver lo bello.
Nada muestra mejor el carácter de cada cual que su manera de portarse con los necios.
No niego los derechos de la democracia, pero no me hago ilusiones respecto al uso que se hará de esos derechos mientras escasee la sabiduría y abunde el orgullo.
No puedo contentarme con tener razón yo solo.
Saber envejecer es la obra maestra de la vida, y una de las cosas más difíciles en el dificilísimo arte de la vida.
Se entiende a las mujeres como se entiende el lenguaje de los pájaros: por intuición o de ninguna manera.
Si existe algún conflicto entre el mundo natural y el moral, entre la realidad y la conciencia, la conciencia es la que debe llevar la razón.
Tu cuerpo es templo de la naturaleza y del espíritu divino. Consérvalo sano, respétalo, estúdialo, concédele sus derechos.
Un error es peligroso en proporción a la cantidad de verdad que contiene.
Una burbuja de aire en la sangre, una gota de agua en el cerebro, bastan para que el hombre se desquicie.
Una manera laboriosa de no ser nada, es serlo todo, de no querer todo, de no querer nada, es quererlo todo.
Vivimos mientras nos renovamos.
¿qué es un espíritu cultivado?. Es el que puede mirar las cosas desde muchos puntos de vista.
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