Frases célebres de Baltasar Gracián

05/03/2018

A los veinte años un hombre es un pavo real, a los treinta, un león, a los cuarenta, un camello, a los cincuenta, una serpiente, a los sesenta, un perro, a los setenta, un mono, a los ochenta, nada.

Cada uno muestra lo que es en los amigos que tiene.
Ciencia sin seso, locura doble.
Donde acaba el deseo comienza el temor.
El hombre sensato obtiene más de sus enemigos que el necio de sus amigos.
El más poderoso hechizo para ser amado es amar.
El mentiroso tiene dos males: que ni cree ni es creído.
El no y el sí son breves de decir pero piden pensar mucho.
El primer paso de la ignorancia es presumir de saber, y muchos sabrían si no pensasen que saben
El primer paso de la ignorancia es presumir de saber.
El que confía sus secretos a otro hombre se hace esclavo él.
El que no reconoce al necio nada más verlo, es un necio también
En la boca del viejo todo lo bueno fue, y todo lo malo es.
Errar es humano, pero más lo es culpar de ello a otros.
Es cordura provechosa ahorrarse disgustos. La prudencia evita muchos.
Es desgracia habitual en los ineptos la de engañarse al elegir profesión, al elegir amigos y al elegir casa.
Es tan difícil decir la verdad como ocultarla.
Has de hablar como en testamento, que a menos palabras, menos pleitos.
Hase de hablar como en testamento, que a menos palabras, menos pleitos.
Hay mucho que saber, y es poco el vivir, y no se vive si no se sabe.
Lo bueno, si breve, dos veces bueno.
Lo bueno, si breve, dos veces bueno, lo malo, si poco, no tan malo.
Lo único que realmente nos pertenece es el tiempo: incluso aquel que no tiene otra cosa cuenta con eso.
Más vale un grano de cordura que arrobas de sutileza.
Muchas veces nace la enfermedad del mismo remedio.
No es necio el que hace la necedad, sino el que, hecha, no la sabe encubrir.
No hay en el mundo señorío como la libertad del corazón.
No hay hombre, por viejo que esté, que no piense que puede vivir otro año.
No hay peor sordo que el que no puede oír, pero hay otro peor, aquél que por una oreja le entra y por otra se le va.
No te pongas en el lado malo de un argumento simplemente porque tu oponente se ha puesto en el lado correcto.
Nunca pelees con quien nada tiene que perder.
Obró mucho el que nada dejó para mañana.
Para prevenidos no hay acasos.
Pon un gramo de audacia en todo lo que hagas.
Por grande que sea el puesto, ha de mostrar que es mayor la persona.
Quien no tiene enemigos, tampoco suele tener amigos.
Saber olvidar, más es dicha que arte.
Saber y saberlo demostrar es valer dos veces.
Señal de tener gastada la fama propia es cuidar de la infamia ajena.
Sólo vive el que sabe.
Son los ímpetus de las pasiones deslizadores de la cordura, y allí es el riesgo de perderse.
Todo lo que realmente nos pertenece es el tiempo, incluso el que no tiene nada más, lo posee.
Triste cosa es no tener amigos, pero más triste debe ser no tener enemigos, porque quien enemigos no tenga, señal de que no tiene: ni talento que haga sombra, ni valor que le teman, ni honra que le murmuren, ni bienes que le codicien, ni cosa buena que le envidien.
Visto un león, están vistos todos, pero visto un hombre, sólo está visto uno, y además mal conocido.
¿Cuál puede ser una vida que comienza entre los gritos de la madre que la da y los lloros del hijo que la recibe?
El perro, si está bien educado, se equipara incluso a un hombre sabio.
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