Frases célebres de Aristóteles

05/03/2018

A fuerza de construir bien, se llega a buen arquitecto.

Adquirir desde jóvenes tales o cuales hábitos no tiene poca importancia: tiene una importancia absoluta.
Algunos creen que para ser amigos basta con querer, como si para estar sano bastara con desear la salud.
Aprendemos, o por inducción o por demostración. La demostración parte de lo universal, la inducción de lo particular.
Así como los ojos de los murciélagos se ofuscan a la luz del día, de la misma manera a la inteligencia de nuestra alma la ofuscan las cosas evidentes.
Avaro es el que no gasta en lo que debe, ni lo que debe, ni cuando debe.
Cada uno juzga bien aquello que conoce, y de eso es buen juez.
Cometer una injusticia es peor que sufrirla.
Como la vista en el cuerpo, la inteligencia en el alma.
Como la vista es al cuerpo, la razón es al espíritu.
Las enseñanzas orales deben acomodarse a los hábitos de los oyentes.
Las revoluciones no se hacen por menudencias, pero nacen por menudencias.
Lo mejor es salir de la vida como de una fiesta, ni sediento ni bebido.
Lo que con mucho trabajo se adquiere, más se ama.
Lo que está en nuestro poder hacer, también está en nuestro no poder hacerlo.
Lo que tiene alma se distingue de lo que no la tiene por el hecho de vivir.
Los dialécticos y los sofistas, en sus disquisiciones, se revisten de la apariencia de filósofos.
Los discursos inspiran menos confianza que las acciones.
Los grandes conocimientos engendran las grandes dudas.
Los predicados del predicado se extienden también al sujeto.
El castigo del embustero es no ser creído, aun cuando diga la verdad.
El comienzo de todos los saberes es la admiración ante el hecho de que las cosas sean como son.
El entendimiento es una tabla lisa en la cual nada hay escrito.
El fin de la ciencia especulativa es la verdad, y el fin de la ciencia práctica es la acción.
El género humano tiene, para saber conducirse, el arte y el razonamiento.
El hombre es un animal político.
El hombre nada puede aprender sino en virtud de lo que sabe.
El hombre que se mantiene en el justo medio lleva el nombre de sobrio y moderado.
El hombre solitario es una bestia o un dios.
El ignorante afirma, el sabio duda y reflexiona.
El imitar es connatural al hombre.
El instante es la continuidad del tiempo, pues une el tiempo pasado con el tiempo futuro.
El mando de muchos no es bueno, basta un solo jefe.
El miedo es un sufrimiento que produce la espera de un mal.
El movimiento no existe fuera de las cosas, pues todo lo que cambia, o cambia en el orden de la sustancia o en la cantidad, o en la calidad, o en el lugar.
El que posee las nociones más exactas sobre las causas de las cosas y es capaz de dar perfecta cuenta de ellas en su enseñanza, es más sabio que todos los demás en cualquier otra ciencia.
El sabio no dice todo lo que piensa, pero siempre piensa todo lo que dice.
El ser inmóvil mueve como objeto del amor, y lo que él mueve imprime el movimiento a todo lo demás.
El único estado estable es aquel en que todos los ciudadanos son iguales ante la ley.
El verdadero discípulo es el que supera al maestro.
En parte, el arte completa lo que la naturaleza no puede elaborar y, en parte, imita a la naturaleza.
En realidad vivir como hombre significa elegir un blanco -honor, gloria, riqueza, cultura- y apuntar hacia él con toda la conducta, pues no ordenar la vida a un fin es señal de gran necedad.
Enseñar no es una función vital, porque no tienen el fin en sí misma, la función vital es aprender.
Es absolutamente imposible demostrarlo todo.
Es de importancia para quien desee alcanzar una certeza en su investigación, el saber dudar a tiempo.
Es evidente que todos los fines no son fines perfectos. Pero el bien supremo constituye, de alguna manera, un fin perfecto.
Es ignorancia no saber distinguir entre lo que necesita demostración y lo que no la necesita.
Es la ignorancia de alguien que sabe cosas, pero que voluntariamente ignora hasta cierto punto su saber para dar lugar a lo nuevo que va a ocurrir.
Es necesario que haya uno o varios principios y aun, en caso de existir uno sólo, que éste sea inmóvil e inmutable.
Es preciso preferir la soberanía de la ley a la de uno de los ciudadanos.
La belleza del hombre está o en la sonoridad, o en el significado.
La bestialidad es un mal menor que la perversidad, pero es más temible.
La ciencia es respecto del alma lo que es la luz respecto de los ojos, y si las raíces son amargas, los frutos son muy dulces.
La ciudad (polis) es una de las cosas que existen por naturaleza, y el hombre es, por naturaleza, un animal político.
La conservación de una ciudad se encuentra en sus leyes.
La corrupción de una cosa corresponde necesariamente a la genereción de otra
La democracia ha surgido de la idea de que sí los hombres son iguales en cualquier respecto, lo son en todos.
La dignidad no consiste en nuestros honores sino en el reconocimiento de merecer lo que tenemos.
La esperanza es el sueño del hombre despierto.
La excelencia moral es resultado del hábito. Nos volvemos justos realizando actos de justicia, templados, realizando actos de templanza, valientes, realizando actos de valentía.
La felicidad consiste en hacer el bien
La finalidad del arte es dar cuerpo a la esencia secreta de las cosas, no el copiar su apariencia.
La historia cuenta lo que sucedió, la poesía lo que debía suceder.
La inteligencia consiste no sólo en el conocimiento, sino también en la destreza de aplicar los conocimientos en la práctica.
La mente siempre tiene razón, mientras que el apetito y la imaginación pueden equivocarse.
La multitud obedece más a la necesidad que a la razón, y a los castigos más que al honor.
La naturaleza no hace nada en vano.
La necesidad ha hecho aparearse a quienes no pueden existir el uno sin el otro, como son el varón y la mujer.
La poesía es más profunda y filosófica que la historia.
La riqueza consiste mucho más en el disfrute que en la posesión.
La sabiduría es un adorno en la prosperidad y un refugio en la adversidad
La única verdad es la realidad.
La verdadera causa final reside en los seres inmóviles.
La verdadera felicidad consiste en hacer el bien.
La virtud es una disposición voluntaria adquirida, que consiste en un término medio entre dos extremos malos, el uno por exceso y el otro por defecto.
La virtud está en el término medio.
La virtud resplandece en las desgracias.
Las ciencias tienen las raíces amargas, pero muy dulces los frutos.
Las cosas se llaman equívocas cuando tan sólo tienen de común el nombre.
frases-celebres frases-celebres-aristoteles

RELACCIONADO CON Frases célebres de Aristóteles