Frases célebres de Antoine De Saint Exupery

05/03/2018

A los mayores les gustan las cifras. Cuando se les habla de un nuevo amigo, jamás preguntan sobre lo esencial del mismo. Nunca se les ocurre preguntar: ¿qué tono tiene su voz? ¿qué juegos prefiere? ¿le gusta coleccionar mariposas?, pero en cambio preguntan: ¿qué edad tiene? ¿cuántos hermanos? ¿cuánto pesa? ¿cuánto gana su padre?. . . Solamente con estos detalles creen conocerle.

Bebo para olvidar que soy un borracho.
Conoces lo que tu vocación pesa en ti. Y si la traicionas, es a ti a quien desfiguras, pero sabes que tu verdad se hará lentamente, porque es nacimiento de árbol y no hallazgo de una fórmula.
Cuando el misterio es demasiado impresionante, es imposible desobedecer.
Derecho, camino adelante… no se puede ir muy lejos.
Di a cada uno: tienes razón. Porque tiene razón. Pero condúcelos más alto en su montaña, pues el esfuerzo de escalar, que rehusarían por ellos mismos, exige tanto de los músculos como del corazón. . . ¿cómo conocerán los hombres sus actos si no han escalado trabajosamente la montaña, en soledad, para trasmutarse en silencio?.
El amor es lo único que crece cuando se reparte.
El amor verdadero empieza cuando no se espera nada a cambio.
El fracaso fortifica a los fuertes.
El hombre se descubre a sí mismo cuando se enfrenta a los obstáculos.
El hombre se descubre cuando se mide con un obstáculo.
El mundo entero se aparta cuando ve pasar a un hombre que sabe adónde va.
El pato es feliz en su sucio charco porque no conoce el mar
El sentido de las cosas no está en las cosas mismas, sino en nuestra actitud hacia ellas.
Es mucho más difícil juzgarse a sí mismo que a los demás. Si logras juzgarte bien a ti mismo eres un verdadero sabio.
Es mucho más difícil juzgarse a sí mismo que juzgar a los demás.
Es una cuestión de disciplina, me decía más tarde el principito. Cuando por la mañana uno termina de arreglarse, hay que hacer cuidadosamente la limpieza del planeta.
Haz de tu vida un sueño, y de tu sueño una realidad.
La guerra es una enfermedad como el tifus.
La justicia es el conjunto de las normas que perpetúan un tipo humano en una civilización.
La perfección se logra al fin, no cuando no hay nada que agregar, sino cuando ya no hay nada que obtener.
La pura lógica es la ruina del espíritu.
Las estrellas son bellas porque tienen detrás una flor que no se ve
Las personas grandes nunca comprenden nada por sí solas y es muy aburrido para los niños tener que darles una y otra vez explicaciones.
Las personas grandes son bien extrañas.
Lo bello del desierto es que en algún lugar esconde un pozo.
Lo esencial es invisible a los ojos
Los niños deben ser muy indulgentes con las personas grandes.
Los niños han de tener mucha tolerancia con los adultos.
No heredamos la tierra de nuestros antepasados. La legamos a nuestros hijos
No me interesa aquel que haya conocido, llevado en litera, mil cimas de montañas y así observado mil paisajes porque,en primer lugar, no conocerá uno solo verdaderamente y, luego, porque mil paisajes no constituyen más que una partícula de polvo en la inmensidad del mundo.
Para los vanidosos todos los demás hombres son admiradores.
Para ver claro, basta con cambiar la dirección de la mirada.
Qué me importa que Dios no exista mientras otorgue divinidad al hombre.
Ser necio de nacimiento es una enfermedad incurable.
Si al franquear una montaña en la dirección de una estrella, el viajero se deja absorber demasiado por los problemas de la escalada, se arriesga a olvidar cual es la estrella que lo guía.
Si alguien ama a una flor de la que sólo existe más que un ejemplar entre los millones y millones de estrellas, es bastante para que sea feliz cuando mira a las estrellas.
Si queremos un mundo de paz y de justicia hay que poner decididamente la inteligencia al servicio del amor.
Si quieres comprender la palabra felicidad, tienes que entenderla como recompensa y no como fin.
Si quieres construir un barco, no empieces por buscar madera, cortar tablas o distribuir el trabajo, sino que primero has de evocar en los hombres el anhelo de mar libre y ancho.
Si yo ordenara -decía frecuentemente-, si yo ordenara a un general que se transformara en ave marina y el general no me obedeciese, la culpa no sería del general, sino mía.
Sólo se conocen bien las cosas que se domestican.
Sólo se ve bien con el corazón, lo esencial es invisible para los ojos.
Sólo se ve bien con el corazón, lo esencial es invisible para los ojos.
Tener un amigo no es cosa de la que pueda ufanarse todo el mundo.
Tú no eres para mí todavía más que un muchachito igual a otros cien mil muchachitos. Y no te necesito. Tampoco tú tienes necesidad de mí. No soy para ti más que un zorro entre otros cien mil zorros semejantes. Pero si me domesticas, entonces tendremos necesidad el uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo, yo seré para ti único en el mundo. . .
Una pila de piedras deja de ser una pila de piedras en el momento en que un solo hombre la contempla, concibiendo por dentro la imagen de una catedral.
Uno es para siempre responsable de lo que domestica.
¿y de qué te sirve poseer las estrellas? -me sirve para ser rico-¿y de qué te sirve ser rico? -me sirve para comprar más estrellas-.
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