Frases de la vida - Frases célebres de Sir Francis Bacon

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Frases célebres de Sir Francis Bacon

05/03/2018

Algunos libros son probados, otros devorados, poquísimos masticados y digeridos.
Cuando el peligro parece ligero, deja de ser ligero.
El argumento se semeja al disparo de una ballesta, es igual de efectivo dirigido a un gigante que a un enano.
El conocimiento es poder.
El dinero es como el estiércol: no es bueno a no ser que se esparza.
El malo, cuando se finge bueno, es pésimo.
El mar, por su naturaleza, estaría tranquilo y quieto si los vientos no lo revolvieran y turbaran. De la misma manera el pueblo estaría quieto y sería dócil si oradores y sediciosos no lo removiesen y agitasen.
El papel más honroso en una conversación corresponde al que da la ocasión a ella, y luego al que la dirige y hace que se pase de un asunto a otro, pues así uno dirige la danza.
El que no aplique nuevos remedios debe esperar nuevos males, porque el tiempo es el máximo innovador.
El requisito del éxito es la prontitud en las decisiones.
El silencio es la virtud de los locos.
El tiempo es la medida de los negocios, como el dinero lo es de las mercancías.
En lo que acción se refiere, el hombre no puede hacer otra cosa que aproximar o separar los cuerpos naturales, lo demás lo realiza la naturaleza.
En materia de gobierno todo cambio es sospechoso, aunque sea para mejorar.
Es muy difícil hacer compatibles la política y la moral.
Es un extraño propósito perseguir el poder y perder la libertad.
Escoger el propio tiempo es ganar tiempo.
He preferido estudiar los libros que a los hombres.
La antigüedad del tiempo es la juventud del mundo.
La bajeza más vergonzosa es la adulación
La belleza es como la fruta estival: fácil de corromper y de corta duración.
La cabeza de muchas personas de alta estatura se parece a las casas, el piso mas alto es el peor amueblado.
La discreción es una virtud, sin la cual dejan las otras de serlo.
La duda: la escuela de la verdad.
La envidia es el gusano roedor del mérito y de la gloria.
La esperanza es un buen desayuno pero una mala cena.
La felicidad de los grandes consiste no en sentirse felices, sino en comprender cuan felices piensan otros que han de ser ellos.
La lectura hace al hombre completo, la conversación, ágil, y el escribir, preciso.
La lógica, dado el mal uso que de ella se hace, vale más para estabilizar y perpetuar los errores cimentados sobre el terreno de las ideas vulgares, que para conducir al descubrimiento de la verdad.
La maravilla de un solo copo de nieve supera la sabiduría de un millón de meteorologistas.
La ocasión hay que crearla, no esperar a que llegue.
La perfección de la propia conducta estriba en mantener cada cual su dignidad sin perjudicar la libertad ajena.
La soberanía del hombre está oculta en la dimensión de sus conocimientos.
La verdad es hija del tiempo, no de la autoridad.
Las democracias suelen ser más tranquilas y están menos expuestas a la sedición que el régimen gobernado por una estirpe de nobles.
Lo malo cuando se finge bueno, es pésimo.
Los cocodrilos vierten lágrimas cuando devoran a sus víctimas. He ahí su sabiduría.
Los descubrimientos ya logrados se deben al azar y a la experiencia vulgar más que a la ciencia.
Los Estados son grandes máquinas que se mueven lentamente.
Los viajes son en la juventud una parte de educación y, en la vejez, una parte de experiencia.
Un hombre no es más que lo que sabe.
Un joven en años puede ser viejo en horas, si no ha perdido el tiempo.
Vengándose, uno se iguala a su enemigo, perdonándolo, se muestra superior a él.
Vieja madera para arder, viejo vino para beber, viejos amigos en quien confiar, y viejos autores para leer.
La amistad duplica las alegrías y divide las angustias por la mitad.


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