Frases de la vida - Frases célebres de Shiki Masaoka

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Frases célebres de Shiki Masaoka

05/03/2018

A gran velocidad se lleva el verano el río Mogami.
A lo largo del río no encontré ningún puente ese día sin fin.
A lo largo la mano corre por la barandilla del mirador. Los montes en primavera.
Aguas termales.La Vía láctea en los cuerpos desnudos.
Al borde de la muerte más sonora que antes Las cigarras en otoño.
Al chirrido de los insectos sale la luna el jardín oscurece.
Al encender la luz las sombras de las muñecas una para cada una.
Apoyada a un árbol desnudo de raras hojas una noche estrellada.
Atardecer primaveral. ¿Qué lee el hombre que no tiene mujer?.
Bajando del caballo en el viento de otoño pregunté por el nombre del río.
Un pueblo de pescadores bailando bajo la luna el olor a pescado fresco.
Una alondra se vuela respiro la niebla ¡Yo camino sobre nubes!.
Una baya roja rodó por la escarcha del jardín.
Una cigarra canta frente a la casa vacía al último sol.
Una extremidad Apoyado sobre la montaña el río celeste.
Una nube blanca cuchichea a su paso sobre los bananos.
Una y otra vez yo pregunto cómo de alta la nieve es.
Veinte mil personas sin abrigo la luna de verano.
Viento de otoño, no hay para mí dioses, no hay budas.
¡Cómo el hombre! En noches de luna llena el espantapájaros es miserable.
¡Las flores silvestres del verano! En saga las bellas mujeres de muchas tumbas.
¡Qué frescor! La vela que se apaga y el ruido del agua.
¡Qué soledad! Después de los juegos artificiales una estrella fugaz.
¿Venís a picotearme los ojos aún vivo, revuelo de moscas?.
Bajo el mosquitero Ella duerme Rodeada de luciérnagas.
Bosque en verano. Del que penetra ni la más mínima huella.
Cada año nuevo Cielo y tierra en armonía El primer día.
Caen frutos de almezos. Ya los niños vecinos no me visitan.
Camino caluroso sobre esa piedra descansan todos.
Campo de escarcha. A la loca del pueblo le ladra un perro.
Cerezos en flor y recuerdos de seres queridos. Todos tan lejos de aquí.
Como compañero Solicito a la mariposa partir de viaje.
Con mucho esfuerzo pude colgar la lámpara entre tantas flores.
Con sus patitas mojadas brinca el gorrión por el corredorcillo.
Confusas entre los pétalos alas de pájaros.
Crepúsculo matinal. El hocico de la rana exhala la luna.
Cuando para de cantar Y vuela al fin vemos a la cigarra.
Cuando se derrite la nieve. ¡Sueltan los caballos en el pueblito!.
Diez años de trabajo para pagar mis estudios. ¡El techo gastado!.
Donde miremos hay frescor de luces de dioses y de Budas.
Dulzor de brisa. En el verde de mil colinas un templo aislado.
Durmiendo sobre la piedra mariposa ¿sueñas tú de mí el infortunio?.
El aguacero de verano tamborea en la cabeza de las carpas.
El buque holandés de enorme vela, monte de nubes.
El caracol levanta su cabeza: se me parece.
El cielo claro, y la tierra esponjosa: primera arada.
El día de año nuevo el principio de la Armonía del cielo y la Tierra.
El gran buda y su frescura implacable.
El mono es el hombre y la lección luminosa de la luna... ¿Buda?.
El puente colgante en lo alto y en todas direcciones balancea la lluvia fresca.
El que detesta esta vida Debe amar La flor del cardo.
El río en el verano y un puente. Pero el caballo pasa por el agua.
El río en invierno. El agua no es suficiente para cuatro o cinco patos.
Ellos contemplan el océano en junio. Los Budas al fondo del templo.
En el dormitorio vecino su luz también se apaga. Ah qué la noche es fría.
En el gran buda la ausencia de entrañas. Ah que frescor.
En esta agua pura los ricos se refrescan y también los osos.
En este mundo efímero. También los espantapájaros tienen ojos y nariz.
En la palma de la mano una luciérnaga. Ah su frío reflejo.
En los cultivos de las alturas los espantapájaros se peinan de nubes.
En todo el monte hierbas nuevas reflejan el sol naciente.
Entre un grupo de sólo hombres ¡qué calor el de la mujer!.
La amapola florece y por la brisa del día desparramada.
La barca y la orilla dialogan a lo largo del día.
La campana del templo para de sonar y brilla. Ah la luciérnaga.
La escuela de la alondra y la de la rana discuten sobre el canto.
La gran limpieza. Todos los dioses y Budas amontonados en la hierba.
La nieve se derritió En la espalda del gran buda.
La noche infinita. ¡Pienso en cómo será en 10.000 años!.
La playa. ¿Porqué hacer una fogata con esta luna de verano?.
Las manzanas robadas que comí me produjeron dolor de estómago.
Las noches son breves ¿Cuántos días más aún por vivir?.
Las ondas del chapoteo derriten poco a poco el hielo del estanque.
Llega el otoño paso los días pintando flores y yerbas.
Lluvia de otoño. Las hortensias se deciden por el azul.
Los insectos de verano caen muertos sobre mis libros.
Marejada de nubes bajas amontonadas sobre la lejana línea del mar.
Maté una araña ¡soledad de noche fría!.
Medita el mono a lo largo de la noche ¿Cómo atrapar la luna?.
Ni siquiera un mosquito después de la inundación ¡Qué soledad!.
Ningún insecto se acerca a la lámpara aún más frío.
Ninguna nube en el monte Tsukuba. Rubias libelulas.
Nos separamos y ahora me quedo solo a la sombra del árbol.
Nuestro canario se escapó un día de primavera llega a su fin.
Ola de calor las flores del ciruelo se dispersan por el pedregal.
Pánico. La escalera se derrumba sobre los amores de los gatos.
Para oidos impuros, por sermones, el cuco.
Pinos en cada isla. ¡Y cómo refresca el ruido del viento!.
Pintor de rosas las flores no son difíciles y las hojas peliagudas.
Pisa las nubes, bebe la niebla la alondra remontándose.
Primavera en el hogar. No hay nada y sin embargo hay de todo.
Que distinto el otoño para mí que voy para tí que quedas.
Reseco el río, cruza el puente la gente y siente frío.
Sale la luna entre las hierbas y sopla el viento el canto del hototogisu.
Sitio ilustre. Desyerba la tierra y lo ignora el campesino.
Sobre las hojas verdes que cubren la montaña el sol pasea.
Soledad en invierno. Quisiera hacer una pregunta al Buda.
Sólo en un árbol de la inmensa llanura las cigarras se agrupan.
Soñando cada año en los crisantemos eueño por ellos.
Toda la jornada sembré en el mismo lugar trabajando la tierra.
Torbellino de hojas muertas vienen de lejos. El otoño llega a su fin.
Un canasto de flores abandonado y nadie en las montañas en primavera.
Un cardumen de truchas paso ante mis ojos el color del agua.
Un gran viento y repentinamente el estandarte se levanta.


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