Frases de la vida - Frases célebres de José Marti

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Frases célebres de José Marti

05/03/2018

. . . El mundo es un templo hermoso, donde caben en paz los hombres todos de la tierra, porque todos han querido conocer la verdad, y han escrito en sus libros que es útil ser bueno, y han padecido y peleado por ser libres, libres en su tierra, libres en el pensamiento.
. . . Es absolutamente cierto, con toda la honrada verdad de que es susceptible la palabra humana -con toda la escrupulosa exactitud de quien considera un crimen alimentar esperanzas políticas que no tienen razón de existir-por el placer mezquino de hacer triunfar la vanidad ridícula, o el interés sórdido -o de disimular-su capa de fáciles combate y cómodas oposiciones, inveteradas y reales flaquezas. Y así, si se cae, se cae con una hermosa compañía.
. . . Es hora ya de que las fuerzas de construcción venzan en la colosal batalla humana a las fuerzas de la destrucción. La guerra, que era antes el primero de los recursos, es ya hoy el último de ellos: mañana será un crimen.
. . . Hacer de la política, no el arte de retener el gobierno, ni de dar a las naciones brillo pasajero, sino de estudiar sus necesidades reales, favorecer sus instintos, y tratar del aumento y amparo de sus haberes.
. . . Mis políticas son así, dejar la idea honrada al cuidado de la honradez de los hombres.
. . . Por ley de historia, un perdón puede ser un error, pero una venganza es siempre una infelicidad. La conciliación es la ventura de los pueblos.
. . . Todo hombre está obligado a honrar con su conducta privada, tanto como con la pública, a su patria.
A un plan obedece nuestro enemigo: de enconarnos, dispensarnos, dividirnos, ahogarnos. Por eso obedecemos nosotros a otro plan: enseñarnos en toda nuestra altura, apretarnos, juntarnos, burlarlo, hacer por fin a nuestra patria libre. Plan contra plan.
Adivinar es un deber de los que pretenden dirigir.
Al poder se sube casi siempre de rodillas. Los que suben de pie son los que tienen derecho a él.
La muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida.
La palabra no es para encubrir la verdad, sino para decirla.
La palabra sincera huye, como niña decorosa, de los comedores renales.
La patria es dicha de todos, y dolor de todos, y cielo para todos, y no feudo ni capellanía de nadie.
La patria es dicha, dolor y cielo de todos y no feudo ni capellanía de nadie.
La patria necesita sacrificios. Es ara y no pedestal. Se la sirve, pero no se la toma para servirse de ella.
La patria no es de nadie: y si es de alguien, será, y esto solo en espíritu, de quien la sirva con mayor desprendimiento e inteligencia.
La paz viene como necesaria consecuencia del trabajo: pero el trabajo no se alimenta cuando no puede tener la esperanza de realizar y mejorar sus productos.
La política es bella, aunque parezca fea por lo que se le entra del interés inevitable, y su beldad está en la fatiga difícil y dolorosa de los hombres en virtud por tener la república a salvo de los que negocian con la santidad de sus oficios.
La política es el arte de inventar un recurso a cada nuevo recurso de los contrarios, de convertir los reveses en fortuna, de adecuarse al momento presente, sin que la adecuación cueste el sacrificio, o la merma importante del ideal que se persigue, de cejar para tomar empuje, de caer sobre el enemigo, antes de que tenga sus ejércitos en fila, y su batalla preparada.
Las ideas justas, por sobre todo obstáculo y valla, llegan a logro.
Las palabras deshonran cuando no llevan detrás un corazón limpio y entero.
Las palmas son novias que esperan: y hemos de poner la justicia tan alta como las palmas!.
Las verdades elementales caben en el ala de un colibrí.
Lo justo, a veces por el modo de defenderlo, parece injusto.
Los apasionados son los primogénitos del mundo.
Los bárbaros que todo lo confían a la fuerza y a la violencia, nada construyen, porque sus simientes son de odio.
Los estudiantes que son el baluarte de la libertad.
Los fuertes ni ofeden ni solicitan
Los grandes derechos no se compran con lágrimas, sino con sangre.
Ámese al hombre entusiasta y desinteresado.
Amor es delicadeza, esperanza fina, merecimiento, y respeto.
Amor no es más que el modo de crecer.
Ayudar al que lo necesita no sólo es parte del deber, sino de la felicidad.
Buscamos la solidaridad no como un fin sino como un medio encaminado a lograr que nuestra América cumpla su misión universal.
Cesen los soberbios y cesará la necesidad de levantar a los humildes.
Como el mármol ha de ser el carácter: blanco y duro
Contra la razón augusta, nada. Sobre el deber de dar empleo a las fuerzas que puso en la mente la naturaleza, nada. Ni rey sobre el derecho político, ni rey sobre la conciencia. Por encima del hombre, sólo el cielo.
Cuando se es joven, se crea. Cuando se es inteligente, se produce. No se adapta, se innova: la medianía copia, la originalidad se atreve.
Cuando se sirve bien a la patria, se tienen en todas partes muchos amigos viejos.
Culminan las montañas en pico y los pueblos en hombres.
De amar las glorias pasadas, se sacan fuerzas para adquirir las glorias nuevas.
De hombres de sacrificio necesita la libertad: no de hombres que deshonren o mermen o abandonen a los que están prontos al sacrificio, al sacrificio racional y útil, al sacrificio de los de hoy, para la ventura de los de mañana.
De la justicia no tienen nada que temer los pueblos, sino los que se resisten a ejercerla.
De una patria, como de una madre, nacen hombres.
Debe hacerse en cada momento, lo que en cada momento es necesario.
El amor , administrado por la vigilancia, es el único modo seguro de felicidad y gobierno entre los hombres.
El amor crece, crece como los pinos, crece como las palmas. Y desde lo alto de él, se ve pequeño el mundo.
El amor llenará al cabo el pecho de los hombres.
El deber de un hombre está allí donde es más útil.
El deber ha de cumplirse sencilla y naturalmente.
El derecho del obrero no puede ser nunca el odio al capital, es la armonía, la conciliación, el acercamiento común de uno y del otro.
El dolor es la sal de la gloria.
El hombre sincero tiene derecho al error.
El honor es la dicha y la fuerza.
El lenguaje ha de ser matemático, geométrico, escultórico. La idea ha de encajar exactamente en la frase, tan exactamente que no pueda quitarse nada de la frase sin quitar eso mismo de la idea.
El mundo es fuerte y bello por los amigos.
El poder no es más que el respeto a todas las manifestaciones de la justicia.
El primer deber de un hombre de estos días, es ser un hombre de su tiempo.
El pueblo que quiera ser libre, sea libre en negocios.
El que sabe desdeñar su vida, sabrá siempre honrarla.
El que tiene un derecho no obtiene el de violar el ajeno para mantener el suyo.
El silencio es el pudor de los grandes caracteres.
El verdadero hombre no mira de qué lado se vive mejor, sino de qué lado está el deber.
En américa, la libertad es una vigorosa brotación.
En la justicia no cabe demora: y el que dilata su cumplimiento, la vuelve contra sí.
En la mejilla ha de sentir todo hombre verdadero el golpe que reciba cualquier mejilla de hombre.
En los pueblos libres el derecho ha de ser claro. En los pueblos dueños de sí mismos, el derecho ha de ser popular.
En plegar y moldear está el arte político. Sólo en las ideas esenciales de dignidad y libertad se debe ser espinudo, como un erizo, y recto, como un pino.
Enseñar, que es lo más bello y honroso del mundo.
Es adagio que río que crece de súbito, crece con aguas turbias. Y el torrente estruendoso deslumbra, se despeña, salta, devasta,-- más no hace buenas las tierras comarcanas, como el agua serena del arroyo. El azar, como saturno, devora a sus hijos. Los hijos de ceres y de jano, de la agricultura y la paz, duran más que los hijos de saturno.
Es bueno el que ama, y él sólo es bueno: y el que no ama, no lo es.
Es la libertad la esencia de la vida.
Es preferible el bien de muchos a la opulencia de pocos.
Esta juventud entusiasta es bella. Tiene razón, pero aunque estuviera equivocada, la amaríamos.
Estrategia es política. Los pueblos han de vivir criticándose, porque la crítica es la salud, pero con un solo pecho y una sola mente. ¡bajarse hasta los infelices y alzarlos en los brazos !.
Gobernar no es más que prever.
Grande es la palabra cuando cabalga la razón.
Ha de ser limpia la casa, y la conducta.
Hay que andarse con tiento en eso de cantar victorias diplomáticas sobre otra nación, porque el cacareo puede deshacer lo que ha logrado hacer la diplomacia.
Hay sólo un niño bello en el mundo, y cada madre lo tiene.
Hay un límite para las lágrimas que podemos derramar ante las tumbas de los muertos
Hombre recogerá quien siembre escuela.
Honra quien pide: Es que cree en la virtud de quien da.
Honrar a la patria es una manera de pelear por ella.
Honrar, honra.
La actividad es el símbolo de la juventud.
La américa ha de promover todo lo que acerque a los pueblos, y de abominar todo lo que los aparte. En esto, como en todos los problemas humanos, el prevenir es de la paz.
La amistad es tan hermosa como el amor, es el amor mismo, desprovisto de las encantadoras volubilidades de la mujer.
La ciencia y las letras doman las pasiones que engendra la política. Tiempo es ya de que el afecto reemplace en la ley del mundo al odio.
La educación empieza con la vida, y no acaba sino con la muerte.
La felicidad general de un pueblo descansa en la independencia individual de sus habitantes.
La grandeza está en la verdad y la verdad es la virtud.
La gratitud, como ciertas flores, no se da en la altura y mejor reverdece en la tierra buena de los humildes.
La honra puede ser mancillada. La justicia puede ser vendida. Todo puede ser desgarrado. Pero la noción del bien flota sobre todo, y no naufraga jamás.
La justicia no menoscaba el valor, antes lo enaltece.
La justicia, la igualdad del mérito, el trato respetuoso del hombre, la igualdad plena del derecho: eso es la revolución.
La juventud debe ejercitar los derechos que ha de realizar y enseñar después.
La juventud es feliz porque es ciega: esta ceguedad es su grandeza: esta inexperiencia es su sublime confianza. ¡ cuán hermosa generación la de los jóvenes activos!.
La juventud es la edad del crecimiento y del desarrollo, de la actividad, y de la viveza, de la imaginación y el ímpetu.


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