Frases de la vida - Frases célebres de Confucio

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Frases célebres de Confucio

05/03/2018

Algún dinero evita preocupaciones, mucho, las atrae.
Aprende a vivir y sabrás morir bien
Aprende a vivir y sabrás morir bien.
Aprender sin pensar es inútil. Pensar sin aprender, peligroso.
Aprender sin reflexionar es malgastar energía
Aprender sin reflexionar es malgastar la energía.
Aquel que gobierna por medio de su excelencia moral puede compararse a la estrella polar, que permanece en su sitio en tanto todas las demás estrellas se inclinan ante ella.
Aún las profesiones más humildes son dignas de respeto.
Cada cosa tiene su belleza, pero no todos pueden verla.
Estudia el pasado si quieres pronosticar el futuro
Estudia el pasado si quieres pronosticar el futuro.
Exígete mucho a ti mismo y espera poco de los demás. Así te ahorrarás disgustos.
Gobernar es rectificar.
Hacer verdaderos los pensamientos significa no engañarse a sí mismo.
La conducta del sabio es como el agua: carece de sabor, pero a todos complace, carece de color, pero es bella y cautivadora, carece de forma, pero se adapta con sencillez y orden a las más variadas figuras.
La cortesía que debe presidir nuestras actuaciones cotidianas se fundamenta principalmente en el respeto y comprensión hacia todos.
La ignorancia es la noche de la mente: pero una noche sin luna y sin estrellas.
La inconstancia y la impaciencia destruyen los más elevados propósitos.
La medida y el medio son la culminación de la naturaleza humana. El estado en el cual aún no se manifiesta la esperanza, ni la ira, ni la tristeza, ni la alegría, se llama el medio. El estado en el cual ellas se manifiestan pero aciertan el ritmo justo se llama la armonía.
Cometer un error y no corregirlo es otro error.
Conocer lo que es justo y no practicarlo es una cobardía.
Cosa del cielo es poseer la verdad, cosa del hombre es buscar la verdad. Quien posee lo verdadero acierta lo justo sin esfuerzo, logra el éxito sin reflexionar.
Cuando el corazón se agita, se ofrenda rutinariamente. Por eso, sólo el sabio es capaz de agotar el sentido de la ofrenda.
Cuando el gobernante mismo obra rectamente, ejercerá influencia sobre el pueblo sin dar órdenes, y cuando el gobernante mismo no obra rectamente, todas sus órdenes serán inútiles.
Cuando el hombre se halla cerca de la muerte, sus palabras son sinceras y veraces.
Cuando el pueblo es tan numeroso, ¿qué puede hacerse en su bien? hacerlo rico y feliz. Y cuando sea rico ¿qué más puede hacerse por él? educarlo.
Cuando el reino es administrado con justicia y equidad, bastará su palabra para que le sea conferida la dignidad que merece, cuando el reino sea mal gobernado, y se produzca disturbios y sediciones, bastará su silencio para salvar su persona.
Cuando empecé a tratar con los hombres, escuchaba sus palabras y confiaba en que sus acciones se ajustarían a las mismas. Ahora, al tratar con los hombres, escucho sus palabras y al propio tiempo observo sus acciones.
Cuando en un país reina el orden, es una vergüenza ser hombre pobre y común. Cuando en un país reina el caos, es una vergüenza ser rico y funcionario.
Cuando las familias individuales han aprendido la bondad, entonces la nación entera ha aprendido la cortesía.
Cuando salgas de tu casa, procura ir como si fueras a encontrarte con una persona importante.
Cuando se emprenden guerras para conquistar nuevos territorios, los campos quedarán cubiertos por los cuerpos de las víctimas.
Cuando se sabe una cosa sostener que se sabe y cuando no se sabe admitirlo, ese es el verdadero conocimiento.
Cuando sepas una cosa sostén que la sabes, cuando no la sepas, confiesa que no la sabes. En eso está la característica del conocimiento.
Cuando tenía quince años, estaba empeñado en aprender, a los treinta, contaba con una base firme, a los cuarenta, ya no tenía dudas de nada, a los cincuenta, conocía la ley del cielo, a los sesenta, tenía los oídos bien abiertos, a los setenta, era capaz de satisfacer los deseos de mi corazón sin excederme.
Cuando uno examina su propia interioridad y comprueba que no hay en ella nada malo, ¿por qué habría de ser triste, qué tiene que temer?.
Cuando uno no sabe aún lo que es la vida, ¿cómo podría conocer lo que es la muerte?.
Cuando veas a un hombre bueno, trata de imitarlo, cuando veas a un hombre malo, examínate a ti mismo.
De cualquier forma, quien es suficientemente perseverante para transitar este camino, si es necio, llegará a ver claro, si es débil, llegará a ser fuerte.
Deben imponerse castigos cuando convenga. La fidelidad no es contraria a una justa corrección.
Debes tener siempre fría la cabeza, caliente el corazón y larga la mano
Dejé de comer y de beber para meditar, es inútil: más vale aprender.
Donde hay educación no hay distinción de clases.
Donde hay justicia no hay pobreza.
Donde hay satisfacción no hay revoluciones.
El carpintero hábil no se hace torpe para poder ser imitado por cualquiera de sus ayudantes.
El cielo gobierna los acontecimientos del mundo sin ser visto, esta acción oculta del cielo es lo que se llama el destino.
El enseñar a los niños a querer a sus padres y hermanos y a ser respetuosos con sus superiores, hecha los cimientos de correctas actitudes mentales y morales para llegar a ser buenos ciudadanos.
El hombre noble conserva durante toda su vida la ingenuidad e inocencia propias de la infancia.
El hombre prudente es parco en el hablar pero activo en el obrar.
El hombre que ha cometido un error y no lo corrige comete otro error mayor.
El hombre que ha cometido un error y no lo corrige, comete otro error mayor
El hombre que no medita y obra con precipitación, no podrá evitar grandes fracasos.
El hombre superior es persistente en el camino cierto y no sólo persistente.
El hombre superior no discute ni se pelea con nadie. Sólo discute cuando es preciso aclarar alguna cosa, pero aún entonces cede el primer lugar a su antagonista vencido y sube con él a la sala, terminada la discusión, bebe con su contrincante en señal de paz. Estas son las únicas discusiones del hombre superior.
El ir un poco lejos es tan malo como no ir todo lo necesario
El leer sin pensar nos hace una mente desordenada. El pensar sin leer nos hace desequilibrados
El lenguaje artificioso y la conducta aduladora rara vez acompañan a la virtud.
El mal no está en tener faltas, sino en no tratar de enmendarlas.
El más elevado tipo de hombre es el que obra antes de hablar, y practica lo que profesa.
El mayor defecto de los hombres consiste en preocuparse arrancar la cizaña de los campos ajenos, descuidando el cultivo de sus propios campos.
El medio más eficaz para combatir nuestros vicios y malas inclinaciones consiste en no combatir los vicios y malas inclinaciones de los demás antes de haber eliminado los propios.
El noble ante nada en el mundo adopta una actitud cerrada en favor o en contra. Se adhiere únicamente a lo justo. Está para todos y es imparcial. Ante lo que no entiende suspende el juicio. Se caracteriza por firmeza de carácter, pero no por obstinación. Es tratable, pero sin intimar. Es seguro de sí, pero no porfiado.
El noble en la práctica se deja guiar por los «li» (costumbres).
El noble no da crédito a las palabras por la sola autoridad de quien las pronuncia, tampoco rechaza la verdad aunque provenga de una persona ignorante.
El noble no expresa nunca su parecer sobre las cosas que no comprende. Busca la máxima precisión en sus palabras, esto es lo más importante.
El noble no se desentiende de sus semejantes.
El noble promueve lo que tiene de hermoso el hombre, el vil lo que tiene de feo.
El noble sólo busca la verdad y no se aferra con ciega obstinación a su criterio.
El que acepta sufrir, sufrirá la mitad de la vida, el que no acepta sufrir, sufrirá durante su vida entera.
El que conoce la verdad no es igual al que la ama.
El que domina su cólera domina su peor enemigo.
El que habla en exceso y sin cordura raras veces pone en práctica lo que dice. El hombre noble nunca teme que sus palabras superen a sus obras.
El que nada se perdona a sí mismo, merece que se lo perdonemos todo
El que no es fiel y sincero con sus amigos, jamás gozará de la confianza de sus superiores.
El que no sabe lo que es la vida, ¿cómo sabrá lo que es la muerte?
El que por la mañana ha conseguido conocer la verdad, ya puede morir por la tarde
El que sabe mantener un porte digno aun cuando se halla entre sus amigos, conseguirá que sus más íntimos amigos sientan un gran respeto hacia él.
El saber consiste en admitir como saber lo que se sabe y como no saber lo que no se sabe.
El sabio sabe que ignora
El sabio sabe que ignora.
El sabio teme la bonanza, empero cuando descarga la tempestad camina sobre las olas y desafía los vientos
El sendero recto no es seguido. Yo conozco la causa de ello. Los hombres instruidos lo rebasan, los ignorantes no lo alcanzan. Los hombres de virtud fuerte llegan más allá, los de virtud débil no llegan. El hombre de virtud auténtica persevera naturalmente en la práctica del medio igualmente alejado de los extremos.
El silencio es el único amigo que jamás traiciona.
El silencio es un amigo que jamás traiciona
El tipo más noble de hombre tiene una mente amplia y sin prejuicios. El hombre inferior es prejuiciado y carece de una mente amplia.
El valor de tu casa es el precio que tu vecino quiere pagar por ella
En general los hombres aman más la belleza corporal que la virtud.
Enseñar a quien no está dispuesto a aprender es malgastar las palabras.
Entristécete no porque los hombres no te conozcan, sino porque tú no conoces a los hombres.
Es el hombre el que hace grande a la verdad, y no la verdad la que hace grande al hombre
Es más fácil apoderarse del comandante en jefe de un ejército que despojar a un miserable de su libertad.
Es posible conseguir algo luego de tres horas de pelea, pero es seguro que se podrá conseguir con apenas tres palabras impregnadas de afecto.
Es posible lograr que el pueblo siga al hombre bueno, pero nunca se le podrá forzar a que le comprenda.
Es preciso que los hombres conozcan el mal para poder evitarlo y entregarse a la práctica del bien.
Escuchar muchas cosas y seleccionar de entre ellas lo bueno y seguirlo, ver muchas cosas y grabárselas en la mente, he aquí, al menos, el segundo grado de sabiduría.
Estaría dispuesto a ejercer cualquier oficio si con él pudiera obtener grandes riquezas por medios honrados, si por el contrario, para enriquecerse debiera emplear medios deshonestos, preferiría seguir en la pobreza dedicándome a mis actividades favoritas.
Estas tres señales distinguen al hombre superior: la virtud, que lo libra de la ansiedad, la sabiduría, que lo libra de la duda, y el valor, que lo libra del miedo


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