Frases célebres de Benjamin Franklin

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Frases célebres de Benjamin Franklin

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Al jugar al ajedrez entonces, podemos aprender: Primero, previsión... Segundo, prudencia... Tercero, cautela... Y al final, aprendemos del ajedrez el hábito de no ser desanimados por apariencias malas presentes en el estado de nuestros asuntos, el hábito de la esperanza por una oportunidad favorable y la perseveración de los secretos de los recursos.
Aquellos que cederían la libertad esencial para adquirir una pequeña seguridad temporal, no merecen ni libertad ni seguridad.
Bastante, significa un poco más de lo que cada uno posee.
Bien hecho es mejor que bien dicho.
Carecer de libros propios es el colmo de la miseria.
Cualquier sociedad que renuncie a un poco de libertad para ganar un poco de seguridad, no merecen ninguna de las dos cosas.
Cuida de los pequeños gastos, un pequeño agujero hunde un barco.
De aquel que opina que el dinero puede hacerlo todo, cabe sospechar con fundamento que será capaz de hacer cualquier cosa por dinero.
Después de las derrotas y las cruces, los hombres se vuelven más sabios y más humildes.
Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo.
Si el tiempo es lo más caro, la pérdida de tiempo es el mayor de los derroches
Si haces lo que no debes, deberás sufrir lo que no mereces.
Si la pasión te conduce, que la razón tenga las riendas.
Si los hombres son tan perversos teniendo religión, ¿cómo serían sin ella?.
Si no quieres perderte en el olvido tan pronto como estés muerto y corrompido, escribe cosas dignas de leerse, o haz cosas dignas de escribirse.
Si queréis ser ricos, no aprendáis solamente a saber cómo se gana, sino también cómo se ahorra
Si quieres conocer el valor del dinero, trata de pedirlo prestado.
Siempre tendremos razones para estar enfadados, pero esas razones, rara vez serán buenas.
Sólo el hombre íntegro es capaz de confesar sus faltas y de reconocer sus errores.
Ten tus ojos bien abiertos antes del matrimonio, y medio cerrados después de él.
Hacer algo bien vale más que decirlo bien.
No os incomodéis por pequeñeces, ni por ocurrencias ordinarias o evitables.
Donde hay matrimonio sin amor, habrá amor sin matrimonio.
Donde mora la libertad, allí está mi patria.
El cielo cura y el médico cobra la minuta.
El corazón del loco está en la boca, pero la boca del sabio está en el corazón.
El hambre espía en la casa de los pobres, pero si la habitan personas trabajadoras, no se atreve a entrar.
El hombre descontento no encuentra silla cómoda.
El mejor médico es el que conoce la inutilidad de la mayor parte de las medicinas.
Él no es poseido por la riqueza, el la posee.
El ojo del amo hace más trabajo que sus dos manos
El orgullo detesta el orgullo en los demás.
El orgullo que se alimenta con la vanidad acaba en el desprecio.
El primer error que se comete en los negocios públicos es consagrarse a ellos.
El que compra lo superfluo, pronto tendrá que vender lo necesario.
El que no pueda aguantar un defecto de educación en persona ajena, carece él mismo de educación
El que quiera prosperar en sus negocios hágalos por sí mismo, y si quiere que todo le salga mal, no tiene más que confiarlos a manos ajenas.
El que vive de esperanzas corre el riesgo de morirse de hambre.
El que vive de esperanzas, muere de sentimiento.
El que vive esperando morirá ayunando
El sabio consigue más ventajas por sus enemigos que el necio por sus amigos.
El vino hace la vida más fácil y llevadera, con menos tensiones y más tolerancia.
En este mundo no hay nada cierto, excepto la muerte y los impuestos.
En este mundo, ninguna cosa es cierta salvo la muerte y los impuestos
En los tratos entre los hombres la verdad, la sinceridad e integridad son de mayor importancia para la felicidad en la vida.
En su propio país un genio es como el oro en la mina.
Es contrario a las buenas costumbres hacer callar a un necio, pero es una crueldad dejarle seguir hablando.
Es más fácil prevenir los malos hábitos que terminarlos.
Es mejor acostarse sin cenar que levantarse con deudas.
Gastar dinero en los libros es una inversión que rinde buen interés
Hacer algo bien vale más que decirlo bien
Hay tres amigos fieles: una esposa vieja, un perro viejo y dinero contante y sonante
Hay tres amigos fieles, una esposa anciana, un perro viejo y dinero contante y sonante.
Incluso la paz se puede comprar a un precio demasiado alto.
Inscribe los agravios en el polvo, las palabras de bien inscríbelas en el mármol.
Invertir en conocimientos produce siempre los mejores beneficios.
Jamas hubo una guerra buena o una paz mala.
La admiración es hija de la ignorancia.
La alegría es la piedra filosofal que todo lo convierte en oro.
La energía y la perseverancia conquistan todas las cosas.
La felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días.
La ganancia puede ser temporal e incierta, pero mientras vivimos los gastos son siempre constantes y ciertos
La honestidad es la mejor política.
La honradez reconocida es el más seguro de los juramentos.
La indolencia, como la herrumbre, descansa más aprisa que el trabajo
La inversión en conocimiento paga el mejor interés.
La llave que se usa constantemente reluce como plata: no usándola se llena de herrumbre. Lo mismo pasa con el entendimiento.
La necesidad nunca hizo buenos negocios.
La ociosidad, como el moho, desgasta mucho más rápidamente que el trabajo.
La oxidación por falta de uso gasta mucho más las herramientas que el propio trabajo.
La paz y la armonía constituyen la mayor riqueza de la familia.
La peor decisión es la indecisión.
La pereza viaja tan despacio que la pobreza no tarda en alcanzarla.
La pobreza a menudo priva al hombre de toda virtud: es difícil que un costal vacío se mantenga derecho
La salud de muchos hubiera sido mejor si sus riquezas hubieran sido menores
Las leyes demasiado benignas rara vez son obedecidas, las demasiado severas, rara vez ejecutadas.
Las puertas de la sabiduría nunca están cerradas.
Las tres cosas más difíciles de esta vida son: guardar un secreto, perdonar un agravio y aprovechar el tiempo.
Lo que empieza en cólera acaba en vergüenza
Lo que empieza en cólera acaba en vergüenza.
Los aplausos esperan un éxito.
Los hombres son criaturas muy raras: la mitad censura lo que practica, la otra mitad practica lo que censura, el resto siempre dice y hace lo que debe.
Nada existe más dulce que la miel. Excepto el dinero.
Nadie predica mejor que la hormiga, y no habla
Ninguna nación fue arruinada jamás por el comercio.
No cambies la salud por la riqueza, ni la libertad por el poder.
No hay mejor predicador que la hormiga, que no dice nada.
No hay nada tan cierto en el mundo como la muerte y los impuestos.
No malgastes tu tiempo, pues de esa materia está formada la vida.
No perdáis una hora, porque no estáis seguros de un minuto.
Nuestras necesidades nunca se igualan a nuestros deseos.
Nunca ha habido una buena guerra ni una mala paz.
Nunca hubo guerra buena ni paz mala
O caminamos todos juntos hacia la paz, o nunca la encontraremos.
Por un clavo se perdió una herradura, por ésta un caballo, y por éste el jinete, que fue capturado y muerto por el enemigo.
Presta dinero a tu enemigo y lo ganarás a él, préstalo a tu amigo y lo perderás.
Quien quiera ver prosperar sus negocios, consulte a su mujer.
Quien tiene paciencia, obtendrá lo que desea.
Quienes son capaces de renunciar a la libertad esencial a cambio de una pequeña seguridad transitoria, no son merecedores ni de la libertad ni de la seguridad.
Si el hombre alcanzara la mitad de los deseos que tiene, redoblaría sus inquietudes.
Si el hombre alcanzara la mitad de sus deseos, redoblaría sus inquietudes
Si el hombre alcanzara la mitad de sus deseos, redoblaría sus inquietudes
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